"Cuando nos reconocimos, nos miramos sin saber qué hacer. Casi como la desesperación de un niño sin piernas cuando gana en una tómbola una bicicleta. Como si los dos supiéramos que nos habían regalado una casualidad enormemente valiosa que, sin embargo, no nos iba a servir para nada. Nos parecía que alguien se estaba riendo de nosotros y a los dos nos daba vergüenza".
"La Inmortalidad"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Porque lo que a todos les importa es la admiración y no el placer. La apariencia y no la realidad. La realidad ya no significa nada para nadie. Para nadie.
Publicar un comentario