Cuéntame tus secretos niña rosa. Muñeca del destino, desatino aurora, hermosa, toda flor en pausa, flor en ascuas, delirante de sombras. Dime como quieres que te quieran, como debo besarte cuando despiertes, mi niña rosa.
¿Que esconden tus ojos verde-azul preciosa?, negrura hechura de brazos, sombras pasadas por agua que ya no recuerdas. Yo esto aquí a tres calles de tu casa. ¿Paso a buscarte?, niña rosa, en mi coche fúnebre, de lunas plateadas que giran y giran, para llevarte a mi noche casa.
¿Es bonito, no?, saber que estamos solos, muy solos, juntos, mientras la noche pasa lejana, inquieta, intranquila, de tanto cambio, estrella, cosa. ¿Cuando estas conmigo?, tan cerca, roja, violeta, verde-azul preciosa. Me rio del absurdo, como poeta triste, payaso triste. Te espero niña, solo niña, toma mi mano y vámonos al parque, yo te empujo mientras tu rostro sube y baja, sube y baja dejándome un poco de tu aroma, que luego guardaras en sobre rosa, para mí, solo para mí, pensando claro está, cuando me dejes. ¿Vamos al parque, sí?
Pregúntame el por que te quiero niña, dale. Una, dos, tres, más razones. Cuatro, cinco, seis, no las tengo, ni una sola, no hay razón para quererte, no hay razón niña rosa. Son tus ojos, tu linda forma.
Hay cosas que no entiendo, cosas que me quedan inconclusas, lejanas. Me atrae tu andar, pequeña, tu vos salida de la cueva.
Te espero, muy cerca, no me ves, soy casi efímero, abstracto. Mi adentro se contrae con una sola de tus miradas; una, dos, tres, eso es, te necesito, me ciño a tu talle, me hundo en tus caderas.
Espero encontrarte en el parque, jugando golosa. Te acompaño, al infierno, para que no estés sola. Te faltan dos para el cielo, solo dos. Mejor nos quedamos en la tierra, en el suelo. Dale pues, tira, que sea lo que sea.

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